Hasta que el aterrizaje me traiga para encontrar…
Que no soy el hombre que ellos creen en casa,
Ese momento en el que tienes tanto sueño que es casi como si estuvieras borracho, pero no lo estás y dices tonterías como panes, que además, vuelan.
Cuando llegué del circo de los horrores estaba muy cansado y encima me pasé una hora pegado al tuenti y para cuando me metí en mi cama había dicho muchísimas tonterías.
Al llegar a la cama empecé a reírme bastante de lo que pensaba. Pensaba cosas como:
¿Es un delito, señoría, amar? Si eso es un delito me considero culpable. Pero eso no es un delito y no tengo tiempo para este juicio porque estoy demasiado ocupado siendo: Delicioso.
¡Protesto!
Protesta denegada porque eres negro.
No soy negro, soy de chocolate.
En ese caso protesta aceptada.
Bien, cantemos una saeta: mae miiiiiaaaauuuuuaaaaaiiiiiiiii... ayyyyyy la mare de cristooooouuuuuuaaaaaauuuuuunnng
Disculpe caballero perdone que le interrumpa en su canto.
No se preocupe, a pesar de haberme causado un cantusinterruptus.
¿Es usted estúpido?
No, él es estúpido (mi imaginación señalaba a un estúpido)
¿Y entonces porque piensa imbecilidades?
Porque tengo sueño y e visto a un palo de metal caerse por una escalera y convertirse en una silla
¿Eso tiene sentido?
En mi imaginación muerta de sueño, tiene mucho.
Cuando era pequeño recuerdo que soñaba muy a menudo una cosa que me daba pánico, de pronto veía la habitación en la que dormía desde arriba sin techo, como si estuviese por encima del techo y todo estuviese demasiado alargado y me veía a mí durmiendo. Una de las cosas que más miedo me ha dado siempre de ese sueño es que veía lo que pasaba en toda la habitación, si alguien entraba o salía, mi abuela, que tenia que pasar por mi dormitorio para ir al baño, o se colaba algún gato o algo. Lo veía todo desde lo alto como si fuese dios, pero nunca he intentado hacer algo. Otras veces, cuando crecí me di cuenta de que por momentos, podía controlar el sueño y subir más, veía la ciudad desde arriba, todo cañero, toda Córdoba, todo, desde las alturas. Llego un punto en el que podía verlo todo, el mundo entero, incluso la galaxia. Me daba, no solo vértigo, si no un miedo atroz. Sentía el miedo en la garganta, en la garganta que estaba durmiendo en la habitación, estuviese donde estuviese. Cuando empecé a vivir solo, ese sueño, seguía estando, seguía teniéndolo, solo que ahora a pesar de darme miedo podía disfrutarlo, estaba deseando siempre de volver a soñar con ese sueño. Por la emoción que me producía la seguridad que me daba el hecho de que fuese un sueño. Pero a veces no parecía un sueño. Cierro los ojos y me duermo y sueño eso y es como si mi cuerpo descansara mientras mi mente viaja. Otras veces he viajado a otras casas para ver lo que ocurría dentro, pero no soy capaz de mirar en ellas, bueno, sí que soy capaz, pero no soy capaz de ver porque mi mente imagina lo que quiera ver. Es un sueño bastante recurrente y que me da bastante miedo.
El Doctor Who es una serie que me encanta, tanto que en menos de dos semanas me he visto dos temporadas y unos ocho capítulos y antes de acostarme esta noche serán dos temporadas y nueve capítulos, y eso solo de la serie actual, de la anterior, la primera, la de 1963 me he visto ya tres capítulos. Y los que me quedan... La primera vez que la vi pensé: Todo esto es increíble y también dudaba entre si lo que estaba viendo era una genialidad brillante o una gran estupidez absurda.
Os la recomiendo, porque, parece que no... pero es sobretodo impactante y tremendamente realista. ¿Realista? Preguntareis los que la conozcáis, sí, así es: realista.
Es cierto alienígenas y ciencia ficción y viajes en el tiempo y un espacio inmenso dentro de un espacio muy pequeño y todo eso, pero lo que cuenta es el mensaje, el otro día soñé que era El Doctor. Tal vez viaje en el tiempo y cuente lo que soñé pero lo mejor está en que me sentí como él cuando amanecí, fue una extraña comparación la que tuvo lugar en mi mente...
Definitivamente tengo que viajar atrás en el tiempo, recomendaros que veáis la serie para que entendáis porque yo también he sido el Doctor Who. Mi cabina, la TARDIS, es mi habitación, mi mente es el corazón de la TARDIS, y yo era el doctor. Al igual que el Doctor soy el último de mi especie, y me siento solo a menudo y viajo a todos los mundos increíblemente diferentes y distintos, que son, en el fondo: iguales. Así como lo es en la realidad cada una de las personas con las que me cruzo cuando salgo de la TARDIS y en la TARDIS he viajado con muchas compañeras, están Rose, Marta, Susan... Aunque en mi vida tenían otros nombres. Todas ellas diferentes e incluso yo mismo cada vez que me sentía morir era un Doctor diferente, como en la serie. He visto al igual que él lo peor y lo mejor de la raza humana, me he enfrentado a parásitos y visto amaneceres increíbles y he tenido que resolver todos mis problemas con ingenio y al igual que él, echo de menos a la última viajera que tuve en la TARDIS y sé que la siguiente no podrá sustituirla y ni siquiera intento que la sustituya, sencillamente necesito una compañera porque al final del día, después de cada viaje, lo que todos necesitamos es una mano, una mano a la que estrechar, y saber que puedes confiar en esa persona.
¿¡Que clase de imbécil soy!? Enamorándome tanto, todos los días, de chicas que ni conozco, ni existen, ni conoceré, ni nada de nada... Y me dicen algunos: tío, tu follas mucho....
¿Mucho? como mucho con 30 o 40 o 50 mujeres... yo que sé... pongamos 20 redondeando hacia abajo para los envidiosos que lo hayan hecho menos que yo y no quieran sentirse mal... pero es que es irrelevante el número, da igual que fueran 2 o 327. Yo no quería acostarme con 2 o con 327, yo quería a una única chica perfecta y estupenda, para siempre, sin más vuelta de hoja... y aunque hubiesen sido 500 mujeres con las que hubiera acabado en la cama serían pocas. Porque me he enamorado de, al menos, 1633 mujeres y tampoco estoy diciendo que quiera sexo con 1633 mujeres que oye, si 1633 mujeres se ofrecen a que me las folle, tendré que aceptar, por bondad social, no porque yo quiera... Pero aunque me hubiese follado a 20.000 millones de mujeres ¿Qué más da? Yo era un triste romántico enamorado de la idea del amor, que acabo siendo un cínico gracioso y ninfómano. Yo no quiero a 1633 mujeres. Yo solo quiero a una. Una para siempre. Pero no sé donde está. Así que mientras la busco, seguirán acumulándose números, historias. Y sonriamos a la vida porque algunas historias son preciosas...
Una vez más he vuelto a enamorarme como todos los días...
Casi me doy rabia a mí mismo, coraje, ira... Sí, porque estoy completamente enamorado de la idea del amor y cada día me enamoro de 3 o 4 veces al día, de mentira por supuesto pero me enamoro, me imagino un romance que empieza y nunca termina. Algo eterno, de verdad, amor de verdad. Amor, amor. Ese amor infinito que las personas envidian hasta la muerte pensando que es imposible que sea real. Pues ese y he puesto mil por poner algún número, estoy convencido de que me he enamorado aun más veces:
1633 historias de amor de todo tipo, mas de las que podáis imaginar. Yo me las imaginaba en mi mente y ahora las recordaba, son más de las que recuerdo y de las que recordaré nunca. Pero casi siempre me imaginaba casándome, teniendo hijos y esas cosas que hacen que Ted Mosby necesite contar como conoció a la madre de sus hijos.
Y pienso, porque otra vez vuelven a pasarse por mi mente historias caducas de amor que nunca fueron ni serán. Pero...
Sí, antes de darme cuenta de que era Ninfomano pensé que quería echarme novia, y la pregunta es ¿Quiero? ¿En serio?
Ese momento en el que lo pensé fue un momento de nostalgia estúpido y sin sentido. Yo no creo que pudiera echarme novia aunque quisiese, aunque lo desease y aunque quisiese a una chica y me quisiera porque: no existe ni lo que necesito ni lo que me pueda querer como quiero ni como soy. Creo que sencillamente soy incompatible para mantener una relación con alguien porque...
¿Por qué?
No sé, tal vez me crea mejor que los demás o tal vez lo sea, tal vez sea todo lo contrario o tal vez, sencillamente, mi forma de pensar no encaja con la de nadie en este aspecto, o, lo más probable, es que estoy tan roto y deshecho que es inútil que mi mente, mi cuerpo y mi alma puedan pensar en algo como eso.
De todas formas cada vez que miro a una chica una parte innombrable y cruel de mi alma la escucho gritar dentro de mi cabeza como una vocecita: ¿Y si fuera ella? pero nunca es ella, la vocecita lo sabe y yo también y mis ojos nunca se cruzaran con esa ella.
No es que yo quiera, no es que yo lo busqué, sencillamente es así.
A veces soy feliz porque no me acuerdo, afortunadamente no me acuerdo casi nunca, cuando me acuerdo es porque la veo a ella o veo una foto suya, y eso, no sucede a menudo.
Pero: ¡ay! Amigo cuando eso sucede...
Pienso que: todo el tiempo que ha pasado y sigo igual, todas las cosas que han pasado y sigo igual, y nada ha cambiado y todo ha cambiado y todo y... sigo igual. ¿Cómo lo explico?
Igual, igual, lo que se dice igual: No. Obviamente no es igual.
Ya no lloro, ya soy un niño grande.
Ya no me siento horriblemente fatal, ya ha pasado bastante tiempo.
Ya no la quiero... bueno, sí que la quiero... ¿Todavía? Y la quiero.
Pffff... Sí. Me doy coraje a mi mismo ¿Qué pasa?
Pero no puedo evitarlo, la recuerdo y todavía la quiero. Después de...
He pasado por muchas cosas: He sido ninfómano, me he recuperado, me han intentado estafar pero he sido más listo, ha aprendido a ignorar el sexo en mi mente, he comenzado proyectos nuevos, he... Da igual todo lo que haya hecho. El caso es que he hecho muchas cosas y ella habrá hecho millones de cosas más y ella me habrá olvidado y yo... estúpido de mí. Todavía la quiero.
Está noche no quiero dormir, lo he decidido. No quiero meterme en mi cama a dormir, y mira que tengo sueño porque llevo prácticamente casi dos días sin dormir pero es que ayer dormí con una chica estupenda, un poco borde pero... la comprendo. Es preciosa y anoche estuve con ella, abrazado a ella, toda la noche casi dormidos... digo: casi dormidos, porque yo con una chica tan sumamente preciosa me cuesta trabajo dormir y estábamos en un sofá pequeño y ella se despertaba cada vez que la acariciaba o tenía una pesadilla y yo no quería parar de acariciarla y la verdad ahora algunos de mis dedos todavía huelen a su vagina, y tengo ganas de abrazarla otra vez.
No porque esté enamorado ni nada de eso, es una chica fantabulosa y estupenda y soberbia, con fuerza, mandona e hija de puta, de las que me gustan a mí, inteligente, más de lo que parece y demasiado sexy, aunque creo que una chica nunca es demasiado sexy. Pero bueno aunque fuese perfecta, que parece que lo es, no estoy enamorado de ella, ni siquiera creo que vuelva a verla, pero no quiero dormir porque ayer dormí con ella, abrazados y... hacía tanto tiempo que no dormía abrazado a una chica, que había olvidado lo mucho que lo necesitaba, lo mucho que me gustaba dormir abrazado a alguien a quien quiero besar y... si me tumbo en mi cama, veo mi almohada y es el único ente femenino que siempre está ahí para que duerma abrazado a ella si quiero. Pero eso no es real. Y no quiero dormir.
Aunque es una mentira, claro que quiero dormir, lo que realmente no quiero es dormir solo.
No paraba de pensar que será muy dichosa para mí la mañana que viera tus zapatos bajo mi cama y tú estuvieras desnuda durmiendo a mi lado medio abrazada a mí y medio ocupando el 89% de la cama, como hacen todas las chicas que me importan siempre, acaparar toda mi cama y tirarme fuera después de robarme las mantas.
En estado de espera a que ocurra.
Tuve un sueño preciosamente horrible días antes de que empezará Septiembre. ¿Qué porque digo que es preciosamente horrible? Porque era un sueño precioso, perfecto, estupendo, genial increíble, asombroso, maravilloso, sobresaliente, superlativo. Pero solo tenía un único defecto, que al despertar, toda esa perfección era un sueño y era como perder el paraíso de repente.
Estaba con una chica en su casa, era una ex, una ex a la que siempre querré y quiero. Y nos habíamos reconciliado, estaba en su casa comiendo arroz, con ternera, cosa que me sorprendió y estaba hablando de cómo iba mi vida. No sé como habíamos arreglado las cosas y todo estaba perfecto. El único problema es que yo no sabía que iba a ser de mi futuro profesional y estaba hablándolo con ella, sonreía como cuando estaba conmigo, hablaba como cuando me quería y me insultaba con la misma gracia. Todo era perfecto y precioso, hasta el sueño estaba lleno de detalles realistas y perfectos. Como cuando su compañero de piso y amigo, “me advirtió” que tuviera cuidadito.
Me hizo gracia, pensé: ¿Cuidadito yo? Pero si yo no hice nada, fue ella la que me rompió el corazón.
Y todo era perfecto, de hay la parte de preciosamente. La parte de horrible viene luego. Cuando me despierto por la mañana y estoy tirado en mi cama y sé que todo aquello era un sueño. Que no hablo con ella, que no sé nada de ella, que no me quiere, que no come conmigo, que no me insulta con una sonrisa, que ya no hay nada entre nosotros esa es la parte de horrible. Por eso ese sueño en mi mente es el sueño preciosamente horrible.
Sigo viviendo en mi casa, sigo SOLO, sigo en pocas palabras como siempre, las cosas cambian a mi alrededor, pero yo, solo crezco, y todo esta... como siempre.
Surgieron muchos proyectos, un trabajo (que más que trabajo parecía una estafa) una ilusión, un puñado de chicas, guapas, lindas, bonitas, listas, tontas, curiosas, felices, mentirosas y sinceras de todo tipo, algunas me proporcionaron noches especiales, algunas subieron mi ego, otras me hicieron sentir asco por mí mismo, y otras que sintiera asco hacia ellas.
Mis 24 años empezaron de forma triste aunque muchas mujeres alegraron mi existencia y la verdad es que no puedo quejarme, suspendí segundo de interpretación, porque no tenía ganas, empecé completamente desmotivado, y solo hice lo que de verdad quería hacer. Teatro. Por lo que solo aprobé al final del curso Interpretación, Dramaturgia. No quiero que nadie se sienta ofendido pero todo lo demás es morralla que sobra. Otras asignaturas las aprobé después en recuperación, ahora me toca acabarlo esté año.
Estuve a punto de conseguir un trabajo genial, como monitor de un grupo de teatro de instituto. Normalmente no me alegraría de trabajar en un Instituto pero conocí a finales del curso a los chicos del grupo de teatro, yo les dirigí Lisistrata, gracias a mí salvaron la obra de una pésima y.... (Otras palabras ofensivas que omito) directora teatral muy inútil. A la cual sustituí la montamos entera en menos de dos semanas y la junta directiva, ha decidido que no me van a llamara mí porque podrían llamar a alguien con Titulo... IMBECILES. Bueno, echare de menos a mis niños.
Y mi vida, ahora que tengo 25 no ha cambiado nada.
Una vez estaba durmiendo, no recuerdo si soñé o no, solo sé que me fui a dormir después de una gran discusión con una chica, eran bastante comunes las broncas en aquella relación, seguramente una de las más insanas que haya tenido nunca. Tenía mis motivos para estar cabreado y tenía muchísimas ganas de destrozar cosas. Yo nunca he sido una persona violenta, pero a veces una relación puede ser tan enfermiza que trastoque completamente tu forma de ser. Para relajarme intente dormir y parecía funcionar...
Recuerdo que de niño en un par de ocasiones muy puntuales he sido sonámbulo, muy pocas, una vez que fui andando hasta el patio de casa de mi abuela dormido desde el piso de arriba y en otra ocasión, saltando en un sofá dormido. Pero son las dos únicas experiencias que he tenido, y nunca más había tenido ningún otro momento de moverme durmiendo, es más soy una persona que por norma general se despierta en la misma posición en la que se acuesta. Pero aquella noche sentía tanto odio que...
A veces lo pienso y me asusto, cuando me levanté estaba golpeándola, dándole puñetazos con todas mis fuerzas contra la pared y estrangulándola, al principio lo estaba haciendo dormido, cuando desperté estaba disfrutando y aun ni siquiera veía, mi mente estaba convencido de que era ella y yo disfrutaba de un placer demencial, ya que una parte de mí estaba convencido de que la estaba matando, al cabo de poco, vi que aquello era realidad y me asuste demasiado mis ojos ni siquiera se habían abierto pero sabía que ella estaba muriendo en mis manos, tenía miedo de lo que pasaría después y de lo que estaba haciendo, quería parar pero el mundo sería un mundo mejor si ella estaba muerta.
Poco a poco iba abriendo los ojos, quería parar desde hacía rato, pero no era capaz de controlar ninguno de mis movimientos, al tener los ojos abiertos vi como estaba golpeando la almohada, fue un momento de tranquilidad, aunque mi mente estaba convencido de que la mataba a ella, solo estaba destrozando mi almohada y eso era bueno. Yo no acabaría en la cárcel y ella no acabaría muerta. Decidí relajarme pero no podía, decidí parar, pero no podía, mi cuerpo respondía solo, mi mente estaba lucida pero mi cuerpo actuaba de forma demencial y autómata, no podía controlar nada, al cabo de unos minutos conseguí girar el cuello al espejo y vi mi cara casi desfigurada por el odio, aquel tipo ni siquiera parecía yo. Fue el odio más grande que jamás he sentido. Minutos después mi cuerpo se cansó, y mi mente recupero parte de su control, estaba demasiado extenuado como para hacer nada, pero al menos fui capaz de parar.
Me dolía mano y agradecí que esa noche no durmiera conmigo. Pocos días después la relación más enfermiza que he tenido en mi vida se acabo.
Cuando uno se está enamorando siente una angustia muy fuerte, como dos puños cerrándose con fuerza contra el pecho, que casi no dejan respirar.
Más bien es como un solo puño agarrando con fuerza el corazón, un puño cuyo brazo te han metido por la boca y notas en la garganta. Y es horrible, pero esas cosquillas tienen que hacerte sentir bien de alguna forma, porque si no, no me explico como asfixiándome y con el corazón encogido puedo ser feliz. Y ese calor en las mejillas que parece que se convierten en el centro hacia que quieren ir todas las zonas de tu cara, porque la sonrisa aparece, la comisura de los labios sube y las lagrimas quieren bajar si ella no esta cerca. Es entonces cuando esa angustia se convierte en obsesión y creemos que estamos enamorados, que la queremos, es entonces cuando yo me preocupo y niego lo que siento y finjo que no pasa nada y entonces deja de preocuparme pero en realidad la angustia sigue ahí solo que escondida y entonces en un momento dado ¡CATAPLAF! la quiero más.
Y ahora...
Es el borde del precipicio, yo siempre salto esperando volar, porque los sueños tienen alas, la esperanza tiene alas, la libertad tiene muchas alas, la locura también tiene muchas alas. Pero yo soy humano, son solo los pájaros los que tienen alas, los pájaros y los insectos.
Ojalá saltara y nuestro amor fuera como una cucaracha con alas, porque las cucarachas sobreviven sin cabeza durante 8 días, y podrían vivir si no se muriesen de hambre y son capaces de sobrevivir a una bomba nuclear y a la radioactividad.
Ojalá me quieras y nadie nos pegue un pisotón porque seamos asquerosos.