Hasta que el aterrizaje me traiga para encontrar…
Que no soy el hombre que ellos creen en casa,
Retomo el tema de: “los hombres también lloran” Para hablar del mayor calzonazos de la historia: Superman. No solo lleva los calzoncillos por fuera si no que su mujer manda y le obliga a quedarse en casa a cenar aunque tenga que salvar al mundo.
Nos lo pusieron de ejemplo como hombre masculino allá donde los haya. Si estoy en una conferencia y quiero hablar de machismo y quiero usar un ejemplo de tipo duro pondría a MACHETE, no a superman.
Querían dar la impresión de que las mujeres en la sociedad eran débiles, sumisas, guardianas del hogar y estúpidas y nos ponen de ejemplo a Superman. Mal ejemplo.
Señor conferenciante, creo que no es consciente de que Superman está casado con Lois Lane, una chica independiente, inteligente, nada débil y que es una tía que le pone los huevos de corbata a Superman cada vez que quiere. Es la tía que tiene que recordarle a Superman que tendrá toda la súper fuerza, superconstitución, supervelocidad y superpoyas en vinagre del mundo, pero ella manda por su santo coño. Porque es mejor, porque es más lista, porque tiene más valor, porque es una tía y porque es capaz de hacer solo con sus palabras desde un periódico más de lo que es capaz de hacer superman con todos sus súper poderes. ¿Por qué? Por que ella es inteligente y él es imbécil. Así que si vas a dar un discurso feminista sobre como los hombres usan a las mujeres como objetos, usa un ejemplo de un hombre que folle con tías y las abandone como a pañuelos llenos de mocos. No pongas un ejemplo de un tío súper poderoso que no tiene nada que hacer contra una mujer porque ella es mejor que él, si no vas a usarlo como moraleja final de que las mujeres son mejores que nosotros.
En la viña del señor hay de todo, mujeres listas y hombres estúpidos, mujeres estúpidas y hombres listos. De todas formas es raro porque por norma general tanto el 98% de la población tanto masculina como femenina es imbécil. Generalizar para hablar del machismo estaba muy bien, hace 20 años, la sociedad ha cambiado. Y hablar de diferencias es marcar la diferencia porque ahora, no las hay.
Espera si que las hay, ahora lo malo es ser un hombre blanco de entre 25 y 55 años.
Besé a una chica gorda, es una gorda que tiene buen cuerpo, de esas que sabes que si no fueran gordas estarían buenisimas y no era fea. Yo le gustaba y me pidió un beso. ¿Un beso? Why not?
Entonces me hicieron esa pregunta, Why the fat girl you kissed? Yo no la entendí, no sé ingles, me la tubieron que traducir, se me ocurrierón tantas respuestas: ¿Porqué no, qué tiene de malo? No puedo juzgarla por su personalidad porque no entiendo lo que me dice y el físico se supone que no importa, ergo si me pide un beso y no puedo basarme en nada para responderle, ¿lo mejor no será decir que sí? No me gusta especialmente, pero debido la francesa ya puedo volver a besar así que besemos a quien me lo pida, a no ser que no tenga ningunas ganas de besar a nadie en ese momento o que esa persona en concreto me de la sensación dé que me ame o me dé asco, y no se formaba ninguna de las 3 situaciones así que podía besarla.
En realidad me pareció triste la pregunta, a mí realmente no me gustan las personas gordas pero que te hagan esa pregunta es casi como si dijeran: Esas personas no tienen derecho a ser besadas. Eso es triste para la sociedad y cruel, yo soy superficial, no me gustan las personas gordas, ni las personas feas, ni muchas otras cosas físicas que se ven a simple vista, pero no obstante eso debería ser irrelevante a la hora de besar o acostarte con alguien, si te da un minimo de morbo, por pequeño que sea o si sientes curiosidad, o si te apetece, no digas que no. Animo a que la gente sea superficial y juzge a las personas por su fisico, pero hay que ser lo suficientemente maduros para hacer lo que te apetezca cuando te apetezca y como te apetezca si no le hace daño a nadie. E ignorar la sociedad, eso aunque parezca una tontería, lo he aprendido gracias a “soñé que te quería pero estabas gorda”
Como cierre la chica que me hizo esa pregunta era una tía buena y recordé los estereotipos americanos de la animadora, la friki, el deportista, etc, etc. Y solo por eso me dieron ganas de convertirme en el adalid de la defensa de los/as gordos/as.
Y eso es cierto todo el mundo se queja de la diferencia machista entre hombres y mujeres que ya no existe. Todo el mundo se queja de un racismo que está extinguido desde hace años. Todo el mundo se queja por diferencias absurdas entre las personas pero aun no he visto a nadie dar una charla sobre que los gordos son personas. Por es curioso, está mal hacer chistes de mujeres, de hombres, de negros o de gays. Pero no está mal hacer chistes de gordos. Es más si dices que te dan asco los gordos o que los odias, es gracioso, incluso divertido. No obstante si dices que odias a las mujeres, a los negros o a los gays. Eres un monstruo. Lo cual demuestra una vez más lo patético que resulta el ser humano.Tócate los cojones. Tú, la chica que me gusta, metida en mi cama, hablando conmigo, preguntándome ¿Qué quién me gusta? Con dos cojones si señor. Yo, que no paro de mirarte los labios de las ganas que te tengo, que no paran de írseme los ojos a tu escote, y que me muero de ganas de morderte los hombros. Me preguntas ¿Quién te gusta? Eso no es lo peor, donde va a parar, si fuese eso nada más... Tú amiga, me preguntas si es tú amiga. Entonces es cuando te gasto una broma que yo sé que no es una broma: Si me besas te lo digo. Y me respondes no seas cerdo que te gusta otra.
Hay es cuando yo me pregunto si eres tan tonta como para no saber que eres tú o eres tan lista como para reírte de mí en mi puta cara. Dame un abrazo porque la tía que me gusta no le voy a gustar. Y tú me das el abrazo y me animas, me dices lo guapo que soy, lo simpático, lo inteligente que soy, lo genial y maravilloso que soy para tu amiga. Tú amiga... Tú amiga no, tú. Y empiezas a comentarme que tú amiga es: guapa, dulce, simpática, que haría muy buena pareja conmigo, que no sabes como ayudarme a que eso funcione y yo pienso que tu amiga está muy buena si, cierto, pero no es ella, que si me la pones en bandeja de plata, me la follo, pero a mí quien me gusta eres tú. ¡Tú! No tú amiga. Y te acuerdas después de vendérmela que tú amiga tiene novio. Vaya por Dios que desastre, entonces para que no me quede solo tendrías que quedarte tú conmigo. ¿No crees?
Pero no funciona y seguimos hablando de chorradas mientras yo pienso que me muero de ganas de comerte la boca y tirarme encima de ti en la cama y tú me dices que mi cama es muy cómoda. ¿Quieres un masaje?
Suena el teléfono y lo cojo, hasta ahí todo normal como siempre, hasta que hablo con la chica que hay al otro lado del teléfono...
Entonces me pongo a sonreír como un idiota, y a decir tonterías de idiota enamorado, y a dejar de pensar como una persona inteligente... y me acabo abrazando a la almohada y tengo ganas de tenerte cerca y más ganas a cada segundo, y cada palabra que escucho es una palabra que sé que no dirías si estuvieras aquí porque estaría besándote. Y pienso que te quiero y entonces es cuando siento que te quiero y entonces me doy cuenta: de que te quiero. Y la distancia pues hace pensar que vaya mierda todo... ¿no? pero después sigo escuchándote y sé que solo quiero hacerte feliz, hacerte sonreír y que te quiero.
Te quiero y te quiero y... y, y...
Siempre hay un y, que se refiere a mucho más... Y Bueno, ahí estoy pegado al teléfono como un idiota. Que a veces, le dan ganas de llorar pero que nunca llora, porque te quiero y estoy al teléfono para hacerte reír, y para hablar sin parar y para decirte que te quiero y cuando llega el momento de colgar, pasamos cinco minutos más diciéndonos tonterías, para no colgar y disfruto el silencio por teléfono solo porque sé que estás al otro lado.
Ese estado de perfección meditativa, la iluminación. Todo lo que se necesita en la vida para ser feliz. Esa “sabiduría”. He alcanzado el Zen.
No sé, pero al menos de momento, o al menos ahora estoy completamente feliz y es una sensación que parece que no puede acabarse. Porque como me dijo ella: Lo que tenga que ser será. Y sí es así, para que voy a preocuparme, si solo vivo hasta mañana, mañana solo será el final ¿y que? Si a quien quiero que me quiera no me quiere, pues no me quiere y si me quiere, que me quiera hasta que tenga que quererme y si me quiere y se lo calla porque tiene miedo, que tenga todo el miedo que necesite, los sentimientos, no se tienen por gusto, si no por necesidad. Y si necesita tener miedo, algo bueno sacará de ahí. Yo necesito quererla y la quiero. Y si me quiere sin miedo, mejor, y si no me quiere, también mejor. Cada puerta abierta son cien puertas cerradas y cada puerta cerrada son cien puertas más abiertas por cada puerta. El mundo es inmenso, aterrador y horrible. Sí, es cierto, horrible, despreciable, si quieres llámalo injusto. Pero ella un día me dijo: Lo que tenga que ser será. Y estaba llorando de felicidad.
¿Qué mal puede haber a la vuelta de la esquina, para que necesites no ser feliz?
Sea lo que sea, era lo que tenía que ser, era inevitable y no cabía otra posibilidad y si había otra posibilidad no se dio. Y ahora, tienes cien puertas cerradas y cien puertas más abiertas por cada puerta cerrada. Diez mil puertas abiertas no están nada mal.
Así que... sí estás mal, recuerda, que estas así porque lo necesitas. Y eso es bueno.
Hace unos años, mientras cagaba, tuve una sensación extraña... no sé porque pero me dio la sensación de que había viajado atrás en el tiempo, no sé si fue así, lo que sí sé, es que le dije a una chica, en realidad he viajado atrás en el tiempo para casarme contigo. No me case con ella. Una noche la pasé en mi cama pensando: ¿para qué habría viajado yo atrás en el tiempo a este punto? No lo sé.
Lo que sí sé, es que he vuelto a viajar atrás en el tiempo otra vez, está vez con el pijama puesto y me he dicho: Recomiéndales a tus lectores que vean algunos capítulos del Doctor Who.
¿¡Que clase de imbécil soy!? Enamorándome tanto, todos los días, de chicas que ni conozco, ni existen, ni conoceré, ni nada de nada... Y me dicen algunos: tío, tu follas mucho....
¿Mucho? como mucho con 30 o 40 o 50 mujeres... yo que sé... pongamos 20 redondeando hacia abajo para los envidiosos que lo hayan hecho menos que yo y no quieran sentirse mal... pero es que es irrelevante el número, da igual que fueran 2 o 327. Yo no quería acostarme con 2 o con 327, yo quería a una única chica perfecta y estupenda, para siempre, sin más vuelta de hoja... y aunque hubiesen sido 500 mujeres con las que hubiera acabado en la cama serían pocas. Porque me he enamorado de, al menos, 1633 mujeres y tampoco estoy diciendo que quiera sexo con 1633 mujeres que oye, si 1633 mujeres se ofrecen a que me las folle, tendré que aceptar, por bondad social, no porque yo quiera... Pero aunque me hubiese follado a 20.000 millones de mujeres ¿Qué más da? Yo era un triste romántico enamorado de la idea del amor, que acabo siendo un cínico gracioso y ninfómano. Yo no quiero a 1633 mujeres. Yo solo quiero a una. Una para siempre. Pero no sé donde está. Así que mientras la busco, seguirán acumulándose números, historias. Y sonriamos a la vida porque algunas historias son preciosas...
Una vez más he vuelto a enamorarme como todos los días...
Casi me doy rabia a mí mismo, coraje, ira... Sí, porque estoy completamente enamorado de la idea del amor y cada día me enamoro de 3 o 4 veces al día, de mentira por supuesto pero me enamoro, me imagino un romance que empieza y nunca termina. Algo eterno, de verdad, amor de verdad. Amor, amor. Ese amor infinito que las personas envidian hasta la muerte pensando que es imposible que sea real. Pues ese y he puesto mil por poner algún número, estoy convencido de que me he enamorado aun más veces:
1633 historias de amor de todo tipo, mas de las que podáis imaginar. Yo me las imaginaba en mi mente y ahora las recordaba, son más de las que recuerdo y de las que recordaré nunca. Pero casi siempre me imaginaba casándome, teniendo hijos y esas cosas que hacen que Ted Mosby necesite contar como conoció a la madre de sus hijos.
Y pienso, porque otra vez vuelven a pasarse por mi mente historias caducas de amor que nunca fueron ni serán. Pero...
Ese día yo no estaba en mi cama, yo estaba en la escuela y había dejado a mi ornitorrinco durmiendo después de una larga, larga noche. No tenía ganas de estar en clase y bueno, me fui de clase, pensaba vaguear por ahí tirado cuando sonó el teléfono.
“Tu ventana me ha golpeado en la cabeza con el pico y no paro de sangrar, ¿tienes algo que pueda echarme? Mercromina o algo...”
Se acabó el vaguear en ese momento empecé a correr deprisa de camino a mi casa, ains... mi pobre ornitorrinca que golpe se dio...
Me dijo una chica una vez: Podrías hacer más.
Y pensé, eso: es Verdad. Una verdad tan relativa y reciproca que como verdad absoluta no tiene valor. Porque todos siempre podemos hacer más, mucho más y más, siempre más.
Y pensé que cuando exiges más, a alguien, podrías no hacerlo y exigirte más a ti mismo.
Es lo bonito del amor, del amor de verdad, que no exiges más, no lo exiges porque lo esperas expectante y con fe porque solo quieres que te quieran tal cual, solo porque conocen como eres y esperas que den más y más por ti sin pedirlo y tú piensas siempre que estás dispuesto a dar más y más.
Y si dejáramos de pensar los eternos enamorados de la nada, en el amor y en la idea extinta del amor y de las llamas perdidas y aplicáramos a la vida real los conocimientos adquiridos en el mundo del amor. El mundo sería mucho mejor.
Sigo viviendo en mi casa, sigo SOLO, sigo en pocas palabras como siempre, las cosas cambian a mi alrededor, pero yo, solo crezco, y todo esta... como siempre.
Surgieron muchos proyectos, un trabajo (que más que trabajo parecía una estafa) una ilusión, un puñado de chicas, guapas, lindas, bonitas, listas, tontas, curiosas, felices, mentirosas y sinceras de todo tipo, algunas me proporcionaron noches especiales, algunas subieron mi ego, otras me hicieron sentir asco por mí mismo, y otras que sintiera asco hacia ellas.
Mis 24 años empezaron de forma triste aunque muchas mujeres alegraron mi existencia y la verdad es que no puedo quejarme, suspendí segundo de interpretación, porque no tenía ganas, empecé completamente desmotivado, y solo hice lo que de verdad quería hacer. Teatro. Por lo que solo aprobé al final del curso Interpretación, Dramaturgia. No quiero que nadie se sienta ofendido pero todo lo demás es morralla que sobra. Otras asignaturas las aprobé después en recuperación, ahora me toca acabarlo esté año.
Estuve a punto de conseguir un trabajo genial, como monitor de un grupo de teatro de instituto. Normalmente no me alegraría de trabajar en un Instituto pero conocí a finales del curso a los chicos del grupo de teatro, yo les dirigí Lisistrata, gracias a mí salvaron la obra de una pésima y.... (Otras palabras ofensivas que omito) directora teatral muy inútil. A la cual sustituí la montamos entera en menos de dos semanas y la junta directiva, ha decidido que no me van a llamara mí porque podrían llamar a alguien con Titulo... IMBECILES. Bueno, echare de menos a mis niños.
Y mi vida, ahora que tengo 25 no ha cambiado nada.
Era la segunda vez que nos acostábamos juntos, su cuerpo era tan perfecto como la última vez. ¡Dios mío! ¡Que cuerpo! ¡Que mujer! No puedo y no quiero y nunca, a no ser que tenga alzheimer, olvidaré su cuerpo, su tacto, su olor, su cara de dolor al penetrarla. Ella es preciosa. Y lo hace todo tan bien dentro de la cama. Tuvimos que empezar despacio como la primera vez. Como cuando se desvirgo conmigo. La primera vez que lo hicimos creo que ambos llegamos al cielo. Al menos yo. Y una vez más estábamos en mi cama, seis meses después, haciéndolo. Para ella sería follar, para mí era hacer el amor, porque la quiero tantísimo, que es amor.
En serio, esa frase echa: “me da igual el mundo mientras ella sea feliz”, es así. No pudo acabar el polvo, había un chico que le gustaba y a pesar de no tener nada con él, le quería tanto que no podía seguir adelante. Tuvimos que parar, el polvo se quedo a medias. Llamadme pringado, pero ese medio polvo fue genial.
Ninguno de los dos se corrió. Ella no podía y a mí no me dio tiempo. Desnudos nos tumbamos en la cama, ella pensaba que yo iba a matarla por dejarme a medias, ¿como voy a matar a una chica a la que quiero tanto? Estábamos tumbados, sudados y asquerosos, charlando ella empezó a llorar, porque estaba enamorandose.
No sé hablar mientras follo. Me desconcentro y no me sale decir guarradas cuando me las piden. En el ciber-sexo sí que sé decirlas, pero es otro tema, el objetivo es decir guarradas. A mí, lo más que he dicho creo que ha sido zorra, puta, guarra, adelante vaquera, ignora el teléfono ¿Qué más da?, aun tenemos tiempo hasta dentro de un rato no hemos quedado. Y después también los típicos ¡Dios mío! ¡Que cuerpo! ¡Como me pones! ¿Qué postura prefieres? ¿Te aviso? Sí ¡vamos!
Pero cuando alguien me dice en la cama que le diga guarradas siempre me quedo pensando ¿Qué quiere le diga? No sé, ¿Qué tipo de guarrada se puede decir para que sea aun mejor el acto del sexual? Los jadeos los gritos y las coletillas típicas de estar a cien me parecen excitantes, pero porque son impulsivas y no se piensan. ¿Qué tipo de guarradas se pueden decir a sí por las buenas?

Después de dos horas hablando por teléfono con una chica preciosa, no podía parar de pensar en ella, ni en lo bien que me había caído, ni en que: hacía mucho tiempo que no me pasaba dos horas hablando con una chica por teléfono.
Como una pastilla efervescente en un vaso, mi estomago estaba empezado a criar en mi barriga, esas mariposas otra vez. Como antes. Esas mariposas que en algún momento se convierten en gusanos devoradores de alma. Quería llegar a mi cama para poner en marcha el ritual de masturbación. Pero ahora, era ella, esta nueva chica, la niña increíblemente linda.
Tumbado en mi cama me abrazo a la almohada pensando que la tengo cerca, que me quiere en voz baja sin contármelo a mí, para cuando esta entrada esté colgada, yo, habré pasado la tarde anterior con ella (es lo bueno de programar las entradas) y estaré descubriendo si mi bunker funciona. De no funcionar estaré en la ruta de viaje, hacia la misma historia de siempre... o tal vez no.
Aunque realmente me gustaría encontrar la manera de ser feliz sin acabar siempre en la misma carretera. Porque yo sinceramente prefiero no acabar en la carretera, me dan miedo los coches.