sábado, 8 de diciembre de 2012
Ese miedo atroz antes de morir
sábado, 10 de marzo de 2012
Déjame que te lo recuerde
sábado, 3 de marzo de 2012
Juguete de princesas
Hace poco me acordé de ti, solo de ti. Acababan de despedirme del trabajo y estaba tumbado en la cama de una habitación de hotel y había pasado toda la tarde pateándome una calle que tenía tú apellido. Tenía tantas cosas en qué pensar y solo pensaba en ti, en ti una y otra vez, tu nombre, tu cara, tus besos, nuestro mundo bajo las sabanas. Siempre hablo de lo mucho que quiero o he querido a otras, pero nunca hablo de cuanto te quise o te quiero o te puedo llegar a querer. Porque tú tienes algo que hacía, que en mí, surgiera una chispa que no había, zarandeabas mi vagueza y espabilabas mi espíritu, hacías que me enfureciera como muy pocos por no decir nadie lo han conseguido. Siento no haberte hecho sentir especial, pero es que soy suave, yo, soy un pelele, a veces me siento como un juguete de princesas. En mi cabeza, todo gira en torno a ti de nuevo, como hace mucho tiempo. Y echo de menos estar contigo en mi cama aun sin hacer nada.
sábado, 11 de febrero de 2012
Este sábado será tuyo
Y podrías haber sido el último gran amor de mi vida, o el eterno, el que me acompañara al final, pero no. Porque era demasiado bueno para ser real, porque era tan bueno que era algo incontrolable para ti, porque no podías sentirte poderosa conmigo, porque a mi lado eras una niña feliz, inocente y sonriente. Por eso decidiste huir, y yo me doy cabezazos contra la pared, contra la puerta de mi habitación, miles de llamadas perdidas mías y no contestabas porque estabas ocupada en correr.
Te engañas diciéndome que mejor así, porque de otra forma podrías haberme hecho daño. Nunca te has parado a pensar que es probable que el daño más grande sea aquel que no le ha dado tiempo a suceder.
Lo nuestro podría resumirse en un aborto de historia de amor. Abortaste de mí porque podía ser demasiado bueno o porqué podías hacerte demasiado daño y llueven excusas baratas aun a día de hoy. Y sigues huyendo, y yo sigo solo.
Y entonces leo, la ciudad.
Dijiste: "Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón - como un cadáver - sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí".
Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Limpiando
Del pasado.
*1 = envidia: sinónimo de pelusa.
*2 = calcetines.
sábado, 21 de enero de 2012
Casi por última vez
No me digáis que no lo habéis entendido, porque si es así, está bien explicado, porque ni ella ni yo lo hemos entendido aun a día de hoy. Lo qué si sabemos es que entre nosotros pasaron muchas cosas y ahí se quedaron.
Y esa noche hay estábamos besándonos en secreto, amándonos en secreto ese día, queriéndonos, como tiempo atrás, locos el uno por el otro, pero sin hacer nada. Y que consté que si no pasó nada no fue por respeto al imbécil de su novio. Si no porqué en mi cama al otro lado a espaldas de ella, había durmiendo un idiota y ambos temíamos por mi vida. Y entonces fue cuando nos besamos, casi por última vez.
sábado, 14 de enero de 2012
Y al teléfono
Suena el teléfono y lo cojo, hasta ahí todo normal como siempre, hasta que hablo con la chica que hay al otro lado del teléfono...
Entonces me pongo a sonreír como un idiota, y a decir tonterías de idiota enamorado, y a dejar de pensar como una persona inteligente... y me acabo abrazando a la almohada y tengo ganas de tenerte cerca y más ganas a cada segundo, y cada palabra que escucho es una palabra que sé que no dirías si estuvieras aquí porque estaría besándote. Y pienso que te quiero y entonces es cuando siento que te quiero y entonces me doy cuenta: de que te quiero. Y la distancia pues hace pensar que vaya mierda todo... ¿no? pero después sigo escuchándote y sé que solo quiero hacerte feliz, hacerte sonreír y que te quiero.
Te quiero y te quiero y... y, y...
Siempre hay un y, que se refiere a mucho más... Y Bueno, ahí estoy pegado al teléfono como un idiota. Que a veces, le dan ganas de llorar pero que nunca llora, porque te quiero y estoy al teléfono para hacerte reír, y para hablar sin parar y para decirte que te quiero y cuando llega el momento de colgar, pasamos cinco minutos más diciéndonos tonterías, para no colgar y disfruto el silencio por teléfono solo porque sé que estás al otro lado.
miércoles, 4 de enero de 2012
La catarsis
Es sorprendente pero, escribiendo el guión del video-blog, he aprendido mucho de mi mismo. Y es una chorrada, porque más de la mitad eran cosas anecdóticas pero todas esas anécdotas, han sido las que han formado mi vida, entre otras cosas claro esta. Y las cosas grandes son los puntos críticos donde todas esas pequeñas cosas cobran sentido a gran escala.
Leyéndome, siento que he aprendido algo. Me he transformado a lo largo de todo este tiempo y ahora lo veo, comprendo el porque de una forma mayor de la que nunca la había comprendido y a la vez no del todo. Supongo que porque no están todas las historias.
sábado, 31 de diciembre de 2011
He alcanzado el Zen
Ese estado de perfección meditativa, la iluminación. Todo lo que se necesita en la vida para ser feliz. Esa “sabiduría”. He alcanzado el Zen.
No sé, pero al menos de momento, o al menos ahora estoy completamente feliz y es una sensación que parece que no puede acabarse. Porque como me dijo ella: Lo que tenga que ser será. Y sí es así, para que voy a preocuparme, si solo vivo hasta mañana, mañana solo será el final ¿y que? Si a quien quiero que me quiera no me quiere, pues no me quiere y si me quiere, que me quiera hasta que tenga que quererme y si me quiere y se lo calla porque tiene miedo, que tenga todo el miedo que necesite, los sentimientos, no se tienen por gusto, si no por necesidad. Y si necesita tener miedo, algo bueno sacará de ahí. Yo necesito quererla y la quiero. Y si me quiere sin miedo, mejor, y si no me quiere, también mejor. Cada puerta abierta son cien puertas cerradas y cada puerta cerrada son cien puertas más abiertas por cada puerta. El mundo es inmenso, aterrador y horrible. Sí, es cierto, horrible, despreciable, si quieres llámalo injusto. Pero ella un día me dijo: Lo que tenga que ser será. Y estaba llorando de felicidad.
¿Qué mal puede haber a la vuelta de la esquina, para que necesites no ser feliz?
Sea lo que sea, era lo que tenía que ser, era inevitable y no cabía otra posibilidad y si había otra posibilidad no se dio. Y ahora, tienes cien puertas cerradas y cien puertas más abiertas por cada puerta cerrada. Diez mil puertas abiertas no están nada mal.
Así que... sí estás mal, recuerda, que estas así porque lo necesitas. Y eso es bueno.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Ella
Ella es la chica más especial de todos los tiempos. La única, la inimaginable, la inigualable, la perfección, sencillamente la mejor, nunca, jamás, en la historia de todo el universo conocido conoceré a una chica mejor que ella. ¡Nunca! Lo siento por todas aquellas que creen que son especiales, podéis ser muy especiales, geniales, increíbles, fabulosas, pero nunca lo seréis tanto como ella.
¿Cómo no amarla? ¿Cómo no desearla? ¿Cómo no querer morir por ella? ¿Y cómo no vivir y ser feliz, sabiendo que ella existe y que a menudo, sonríe?
Ha pasado por mi cama, al menos de momento una única vez. No fue perfecto, pero para mí siempre será el mejor (aunque los tenga mejores) porque fue con ella.
Guardo en un cajón una foto suya y varios regalos, cuando estoy triste la miro y me siento algo mejor porque ella existe, y no quiero ni necesito que me quiera, me basta con saber que existe, que esta bien, nunca hemos sido pareja, ni lo seremos, por mucho que la ame, porque ella es como un amor platónico. La chica perfecta. Y por nada del mundo permitiría que la imagen que tengo de ella se rompiera, por eso no podría salir con ella y ella me quiere muchísimo como amigo.
Otro día seguiré hablando de ella, cuando lo necesite, porque a veces me siento mal y pensar en ella me hace sentir mejor. Feliz. Si le pasara algo me moriría.
Cuando me siento solo, o al final del camino, cuando noto que ya no hay vuelta atrás, que todo esta mal, cuando observo el mundo y sus catástrofes, y a las personas y sus defectos, y todo lo horrible que hay cuando miro mi propio sufrimiento, y en todas esas veces que en mi garganta siento que me atraganto en mierda y quiero morirme. Cuando esos duros y crueles momentos llegan, no se como lo hace, pero siempre ¡Siempre! aparece cuando quiero morirme; ella me ofrece su mano, yo la beso y su existencia me hace seguir.
sábado, 10 de diciembre de 2011
Pero vamos a ver...
¿¡Que clase de imbécil soy!? Enamorándome tanto, todos los días, de chicas que ni conozco, ni existen, ni conoceré, ni nada de nada... Y me dicen algunos: tío, tu follas mucho....
¿Mucho? como mucho con 30 o 40 o 50 mujeres... yo que sé... pongamos 20 redondeando hacia abajo para los envidiosos que lo hayan hecho menos que yo y no quieran sentirse mal... pero es que es irrelevante el número, da igual que fueran 2 o 327. Yo no quería acostarme con 2 o con 327, yo quería a una única chica perfecta y estupenda, para siempre, sin más vuelta de hoja... y aunque hubiesen sido 500 mujeres con las que hubiera acabado en la cama serían pocas. Porque me he enamorado de, al menos, 1633 mujeres y tampoco estoy diciendo que quiera sexo con 1633 mujeres que oye, si 1633 mujeres se ofrecen a que me las folle, tendré que aceptar, por bondad social, no porque yo quiera... Pero aunque me hubiese follado a 20.000 millones de mujeres ¿Qué más da? Yo era un triste romántico enamorado de la idea del amor, que acabo siendo un cínico gracioso y ninfómano. Yo no quiero a 1633 mujeres. Yo solo quiero a una. Una para siempre. Pero no sé donde está. Así que mientras la busco, seguirán acumulándose números, historias. Y sonriamos a la vida porque algunas historias son preciosas...
miércoles, 7 de diciembre de 2011
1000 historias de amor caducas.
Una vez más he vuelto a enamorarme como todos los días...
Casi me doy rabia a mí mismo, coraje, ira... Sí, porque estoy completamente enamorado de la idea del amor y cada día me enamoro de 3 o 4 veces al día, de mentira por supuesto pero me enamoro, me imagino un romance que empieza y nunca termina. Algo eterno, de verdad, amor de verdad. Amor, amor. Ese amor infinito que las personas envidian hasta la muerte pensando que es imposible que sea real. Pues ese y he puesto mil por poner algún número, estoy convencido de que me he enamorado aun más veces:
- Al menos con 250 desconocidas me he cruzado por la calle y me he imaginado hablando con ellas y hacer que surja algo especial. Con 1 de ellas, esa imaginación se hizo real.
- Al menos ¿Cuántas? 10 o 20 mujeres, pongamos 15 que he conocido en una fiesta o cafetería de forma casual que han acabado en mi cama. Y me he me imaginado que nos enamorábamos locamente. Con algunas de estas he tenido una conexión muy interesante.
- Conocidas de amigas/os que me han presentado y me he imaginado que cupido lanzaba su flecha sobre nosotros... Al menos 100.
- Un cruce de conversaciones ciber-espaciales, con masturbación mental, visual o telefónica, o tan solo una amistad algo “subida de tono” con quienes me imaginaba que acontecía una terrible ida de pinza y me empujaba a viajar Kilómetros a buscar a mi amada... Mínimo otras 50 o 100.
- Y un montón de tías buenas que he visto en fotos de amigos de tuenti y me he imaginado muchas cosas (algunas muy pervertidas). Pongamos que han sido unas 1000 más.
- Compañeras de trabajo, de estudios... 72. No espera esas eran las que tenía contadas cuando tenía 19 años... 6 años más tarde tienen que ser mínimo la mitad más pongamos por redondear que 100
- Chicas que ni siquiera eran reales y que aparecían en mis sueños con las que me casaba, de seguro 50
- Siete novias que imaginaba que durarían para toda la vida y se esfumaron como la espuma.
- Un par de gordas con las que me imaginaba luchando codo con codo por nuestro amor, por culpa de la maldita sociedad de la imagen.
- 3 menores de edad, con las que me imaginaba esperando, hasta poder amar en paz.
- Y mas de 4 amigas que eran especiales que cada día con ellas las hacia más especiales.
- Un único amor verdadero que jamás se acabará. Porque parece que no podrá ser.
- Y otro amor que yo he elegido por el que lucho, para conseguir algo aunque se acabé.
1633 historias de amor de todo tipo, mas de las que podáis imaginar. Yo me las imaginaba en mi mente y ahora las recordaba, son más de las que recuerdo y de las que recordaré nunca. Pero casi siempre me imaginaba casándome, teniendo hijos y esas cosas que hacen que Ted Mosby necesite contar como conoció a la madre de sus hijos.
Y pienso, porque otra vez vuelven a pasarse por mi mente historias caducas de amor que nunca fueron ni serán. Pero...
sábado, 19 de noviembre de 2011
Podrías hacer más
Me dijo una chica una vez: Podrías hacer más.
Y pensé, eso: es Verdad. Una verdad tan relativa y reciproca que como verdad absoluta no tiene valor. Porque todos siempre podemos hacer más, mucho más y más, siempre más.
Y pensé que cuando exiges más, a alguien, podrías no hacerlo y exigirte más a ti mismo.
Es lo bonito del amor, del amor de verdad, que no exiges más, no lo exiges porque lo esperas expectante y con fe porque solo quieres que te quieran tal cual, solo porque conocen como eres y esperas que den más y más por ti sin pedirlo y tú piensas siempre que estás dispuesto a dar más y más.
Y si dejáramos de pensar los eternos enamorados de la nada, en el amor y en la idea extinta del amor y de las llamas perdidas y aplicáramos a la vida real los conocimientos adquiridos en el mundo del amor. El mundo sería mucho mejor.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Todavía
No es que yo quiera, no es que yo lo busqué, sencillamente es así.
A veces soy feliz porque no me acuerdo, afortunadamente no me acuerdo casi nunca, cuando me acuerdo es porque la veo a ella o veo una foto suya, y eso, no sucede a menudo.
Pero: ¡ay! Amigo cuando eso sucede...
Pienso que: todo el tiempo que ha pasado y sigo igual, todas las cosas que han pasado y sigo igual, y nada ha cambiado y todo ha cambiado y todo y... sigo igual. ¿Cómo lo explico?
Igual, igual, lo que se dice igual: No. Obviamente no es igual.
Ya no lloro, ya soy un niño grande.
Ya no me siento horriblemente fatal, ya ha pasado bastante tiempo.
Ya no la quiero... bueno, sí que la quiero... ¿Todavía? Y la quiero.
Pffff... Sí. Me doy coraje a mi mismo ¿Qué pasa?
Pero no puedo evitarlo, la recuerdo y todavía la quiero. Después de...
He pasado por muchas cosas: He sido ninfómano, me he recuperado, me han intentado estafar pero he sido más listo, ha aprendido a ignorar el sexo en mi mente, he comenzado proyectos nuevos, he... Da igual todo lo que haya hecho. El caso es que he hecho muchas cosas y ella habrá hecho millones de cosas más y ella me habrá olvidado y yo... estúpido de mí. Todavía la quiero.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Soledad de ensueño
Esos momentos de soledad tan intensos que ni siquiera te importa porque ni siquiera estás contigo mismo. No sé si vosotros os habreís sentido así, es un sentimiento de soledad tan profundo que... cuando tienes alguien cerca y descubres que existes, descubres lo solo que estás y el pánico es tan grande que uno se siente derrumbarse, vacio, totalmente solo, pero más acompañado que cuando realmente lo estaba, tanto que no pudo ni darse cuenta. Tan solo, tan inmensamente solo que ni siquiera has dormido en tu cama y no estas abrazando a tu almohada, tan solo, que mantener la mirada fija en el techo, te hace sentirte mejor y con mayor compañia que abrazar a la persona de tu derecha.
sábado, 1 de octubre de 2011
Feliz Cuarto de siglo
Sigo viviendo en mi casa, sigo SOLO, sigo en pocas palabras como siempre, las cosas cambian a mi alrededor, pero yo, solo crezco, y todo esta... como siempre.
Surgieron muchos proyectos, un trabajo (que más que trabajo parecía una estafa) una ilusión, un puñado de chicas, guapas, lindas, bonitas, listas, tontas, curiosas, felices, mentirosas y sinceras de todo tipo, algunas me proporcionaron noches especiales, algunas subieron mi ego, otras me hicieron sentir asco por mí mismo, y otras que sintiera asco hacia ellas.
Mis 24 años empezaron de forma triste aunque muchas mujeres alegraron mi existencia y la verdad es que no puedo quejarme, suspendí segundo de interpretación, porque no tenía ganas, empecé completamente desmotivado, y solo hice lo que de verdad quería hacer. Teatro. Por lo que solo aprobé al final del curso Interpretación, Dramaturgia. No quiero que nadie se sienta ofendido pero todo lo demás es morralla que sobra. Otras asignaturas las aprobé después en recuperación, ahora me toca acabarlo esté año.
Estuve a punto de conseguir un trabajo genial, como monitor de un grupo de teatro de instituto. Normalmente no me alegraría de trabajar en un Instituto pero conocí a finales del curso a los chicos del grupo de teatro, yo les dirigí Lisistrata, gracias a mí salvaron la obra de una pésima y.... (Otras palabras ofensivas que omito) directora teatral muy inútil. A la cual sustituí la montamos entera en menos de dos semanas y la junta directiva, ha decidido que no me van a llamara mí porque podrían llamar a alguien con Titulo... IMBECILES. Bueno, echare de menos a mis niños.
Y mi vida, ahora que tengo 25 no ha cambiado nada.
miércoles, 6 de julio de 2011
Cuatro horas
Escribo con la agonía de los nervios de un estreno. Pero no voy a estrenar nada... los que han hecho teatro alguna vez saben como son esos nervios de antes de un estreno, son los mismos nervios que cuando vas a llamar a una chica que te gusta mucho y te late el corazón a toda maquina mientras piensas: Solo voy a llamarla ¿Por qué estoy tan nervioso?
Son esos nervios de cuando has quedado con una chica a las 20:30 y son las 16:30 y faltan tan solo cuatro horas. Y no sabes como demonios asesinar el tiempo que te queda, porque... ¿Qué se puede hacer? no puedo pensar, y no me puedo relajar, lo único que se pasa por mi cabeza es que dentro de cuatro horas la veré.
Me he despertado a las siete de la mañana, no podía dormir y mira que no tenía que hacer nada, me he puesto a jugar a los sims 2, me he tirado 1 hora paseando y a las 11 estaba desayunando. Y no sabía que más hacer, me he puesto a construir mi laboratorio secreto en los sims 2, y ya que estaba como tenía 100.000 Simboleones, me he construido un garaje, un gimnasio y voy a cambiar mi habitación... Me he puesto a limpiar, me hubiera puesto a estudiar si fuera capaz de concentrarme en algo, he revisado la alarma del móvil unas 7 u 8 veces, para asegurarme que no voy a llegar tarde.
A las 15:20 empiezo a comer y a ver un capitulo de Smallville. Son las 16:36 y estoy hablando con ella por messenger mientras espero que se pasen estas 3 horas y 54 minutos y escribo esta entrada para mi blog. Me desespero de nuevo, respiro hondo y vuelvo a mirar la hora, son las 16:39 ¡¿Cómo que solo han pasado 3 minutos?!
¿Qué porque cuento esto en mi blog que habla sobre historias de una cama? Pues por dos motivos el primero, porque a esa chica, quiero llevármela a la cama. Y el segundo es porque ahora a las: 16:43 (joder, no me puedo creer que solo hallan pasado 6 minutos más.) me voy a ir a dormir la siesta, sí, porque así mientras duermo, si consigo dormirme, estaré en ese estado en el que uno no es consciente de nada y cuando me levante a las 18:20 porque he puesto el despertador a esa hora, me ducharé, me lavaré los dientes, elegiré que vaqueros me gustan más, hasta me echare desodorante...
Me masturbaría también, pero me da miedo hacerlo y que después acabe con ella en la cama y esté seco, claro que también me aterra la idea de no hacerlo y que después acabe con ella en la cama y no sea capaz de aguantar mucho porque llevo empalmado desde las cuatro y ahora son las 16:52 y falta poco más de 3 horas.
Me he pasado otro minuto mirando el reloj del ordenador, son las 16:53
Que lento pasa el tiempo... ¿pero sabéis qué...? Para cuando vosotros esteís leyendo esta entrada, habrá pasado al menos un mes desde que la escribí... y para dejaros esperando como yo tuve que esperar, hasta dentro de cuatro entradas, no contaré nada que tenga que ver ella, ni con hoy, ni con lo que pasará, pasó, en esa cama.
Son las 16:57.
16:58...
miércoles, 29 de junio de 2011
Cuerpo muerto
Imaginad mi cuerpo muerto sobre la cama, no puede moverse. Bueno, no esta totalmente muerto, respira, late, escucha, siente, vive, esta vivo mi cuerpo inmóvil sobre la cama; con la mirada perdida. Vivo, pero muerto. Demente, loco.
Realmente momentos como esos he tenido muchos sobre esa cama. En la víspera de mi vigésimo cuarto cumpleaños, hubo a montones, infinitud de noches sin sueño. Inmóvil, insomne. Muerto en alma y espíritu, pero vivo. Vivía, porque mi cuerpo vivía. (TOPICO MORTAL POETICO, pero en muchas ocasiones cierto)
Septiembre, Octubre... sin parar de tener pesadillas, por llamarlo de alguna forma, atacado por una soledad que...
Hacía dos años viví la misma situación, pero distinta, en aquella ocasión pasé 3 días muerto, después, el odio fue tan grande en mí ser que pude dormir tranquilo, olvidar y sonreír agradecido de lo que había perdido.
Con dieciocho años me enamore y fui correspondido durante un breve espacio de tiempo, recuerdo que cuando eso acabo, yacía de nuevo muerto en mi cama, mirando al techo con la mirada perdida. Vivo, pero muerto.
Nuevas chicas y mucho sexo me hacían mantenerme cuerdo. Mientras nos divertíamos juntos, no tenía tiempo de recordar que era completamente desgraciado. Bueno, eso ya pasó, y poco a poco parece que las cosas importan menos.
sábado, 18 de junio de 2011
Es más peligroso
Lo más peligroso de una chica, no es enamorarse de su belleza, si no conocerla y que te parezca genial, discutir con una sonrisa y a veces mi mirada la busca y choca con sus ojos y me siento como un chico absurdo de 15 años y estoy convencido de que cuando nuestras miradas se cruzan ella piensa ¿me está mirando? Y me siento torpe, muy torpe, como nunca me había sentido con una mujer desde hace ¿Cuántos años? Ni lo sé. Y miro esos ojos tan... extrañamente puros y esa sonrisa tan dulce, que me desconcierta.
Y pienso en esta chica tumbado en mi cama, sin ni siquiera tener ganas de masturbarme, a pesar de que como cerdo salido que soy me la follaría, pero no sé como explicarlo, no es eso. No quiero su sexo de ella, aunque claro que lo quiero. Quiero perderme en sus ojos y quererla en silencio, pero soy un bocazas y se acabará dando cuenta, porque ella es muy inteligente, o al menos lo suficiente para parecerlo y yo soy un imbécil que en cuanto empiezo a vislumbrar parte de su luz, como un mosquito me mato directo hacía la luz en silencio y tan torpemente hablo de ella... que como no se iba a dar cuenta que hablo de ella.
Por suerte, soy como soy, y he acabado aprendiendo aceptar las cosas como son y no me preocupa que por como soy, ella nunca llegue a...
O tal vez... sí que me preocupa.
miércoles, 8 de junio de 2011
Carretera y manta

Después de dos horas hablando por teléfono con una chica preciosa, no podía parar de pensar en ella, ni en lo bien que me había caído, ni en que: hacía mucho tiempo que no me pasaba dos horas hablando con una chica por teléfono.
Como una pastilla efervescente en un vaso, mi estomago estaba empezado a criar en mi barriga, esas mariposas otra vez. Como antes. Esas mariposas que en algún momento se convierten en gusanos devoradores de alma. Quería llegar a mi cama para poner en marcha el ritual de masturbación. Pero ahora, era ella, esta nueva chica, la niña increíblemente linda.
Tumbado en mi cama me abrazo a la almohada pensando que la tengo cerca, que me quiere en voz baja sin contármelo a mí, para cuando esta entrada esté colgada, yo, habré pasado la tarde anterior con ella (es lo bueno de programar las entradas) y estaré descubriendo si mi bunker funciona. De no funcionar estaré en la ruta de viaje, hacia la misma historia de siempre... o tal vez no.
Aunque realmente me gustaría encontrar la manera de ser feliz sin acabar siempre en la misma carretera. Porque yo sinceramente prefiero no acabar en la carretera, me dan miedo los coches.