Hasta que el aterrizaje me traiga para encontrar…
Que no soy el hombre que ellos creen en casa,
Escribí una entrada hablando de una chica que no me gusta especialmente y que es una paranoica, seguramente ahora todas las paranoicas que se han metido conmigo en mi cama se estarán preguntando: ¿Seré yo? Me da miedo subir la entrada porque no hablo especialmente bien de ella y tampoco quiero que nadie sepa que: aunque no pasó nada, no me gustaría volver a repetir aquel mamoneo, de hecho no me apetece ni verla. Hasta tal punto es así que hasta me daría vergüenza que la gente supiese que aunque no me he acostado con ella, se enterase de que ha estado en mi cama.
¿Que por qué me da miedo esa entrada? porque cojones, si no quiero que nadie se enteré de quien es y es probable que debido a lo paranoica que sea me deje un comentario diciendo algo como ¿Fui yo? Y pensaréis no hay nadie tan tonto, os equivocáis. Ella sí es así de tonta, así y más, y no solo ella hay montón de tontas más, pero es probable que piense dejar un comentario anónimo y firme con su nombre o algo así. O que diga cualquier gilichorrada estúpida. O aunque deje un mensaje anónimo ella demuestre su estupidez y vosotros, aunque no sepáis quien es descubráis su latente estupidez de la que hablo pero que al verse, dará más vergüenza ajena hacia mi persona.
Que sepáis que me avergüenzo de haberme metido en la cama con una chica, no me da vergüenza, eso nos ha pasado a todos. Lo que me avergonzaría sería que esa chica descubriese quien es. Además yo creo que sigue mi blog. No lo sé a ciencia cierta, así que todas las que sois unas paranoicas y seguís mi blog, sabed que si sé que seguís mi blog y yo sé que lo seguís, no sois vosotras. Así que no comentéis para preguntar nada. Mira paranoica si te estás haciendo preguntas a ti misma como imagino que estarás haciendo, mándame un mail a mi Hotmail. El mail de mi blog y no dejes nada por aquí, porque no me gusta borrar comentarios. Por eso me da miedo subir esa entrada, porque vaya que por los detalles, ella sepa que es ella. Es más, me da miedo hasta subir esta entrada...
Cojones, ahora el paranoico soy yo. Por favor no comentéis aquí que me voy a volver loco.
Destrozas mis pantalones, para masturbarme con tus manos y metértela de forma violenta en la boca, te llenas la boca de mí y yo busco tus caderas con mis labios bajando por tus costados con caricias y besos y bajo con mi boca entre tus piernas para inundarte de mi lengua. Sigo buscando tu éxtasis, quiero que te deshagas en mi boca, con mi lengua, introduzco mis dedos dentro de ti y aprieto tu culo con mis manos para que mi lengua entre aun más dentro de ti y tú haces lo mismo conmigo, para sentir mi dureza inundando tu boca, frotando tu lengua y sintiendo tu saliva, la notas palpitar y sientes tu corazón en mis labios. Deseas que el momento no termine y ambos continuamos aguantándonos las ganas para que el final no llegue.
Nuestras bocas se hacen de agua y no paramos de tragar la saliva que se nos resbala del placer, estando apunto de acabar nuestro ritmo se vuelve arrítmico y en un ataque de pasión paramos los dos a la vez, me abalanzo sobre ti, te coloco sobre el suelo frío sacando mi lengua de ti y alejando mi pene de tu boca, nuestro deseo hace reaccionar a nuestras bocas como imanes y comenzamos a besarnos mientras te penetro rápidamente a toda velocidad. Nuestros besos dejan de ser constantes porque a veces nuestros jadeos no nos permiten besarnos, tus uñas se clavan en mi espalda, mis dientes en tu cuello, los tuyos sobre mis hombros, mi pene en ti y mis manos acarician sin parar tus pechos y tu culo. El suelo está frío, estás debajo de mí pero no te gusta y luchas por colocarte encima, entre gemidos me vences y cabalgas sobre mí, el espectáculo me vuelve loco, tus pechos botan sobre mi boca y tu te los acaricias para seducirme más, el palpitar dentro de ti te destroza de placer y a punto de romper de placer comienzas a gritar te embisto una y otra vez levantándote sobre mi cadera te aferras a la pared porque el placer hace que pierdas todas tus fuerzas y entre un golpe y otro me levanto metiéndotela con fuerza contra la pared y comienzas a chorrear. Inmensamente húmeda, me muero de ganas por correrme dentro de ti, pero te derramas sobre el suelo porque estás perdiendo las fuerzas y solo te mantienes a cuatro patas, continuamos haciéndolo así mientras te beso la espalda, te lamo la nuca, el cuello y te masajeo los pechos. Tu cuerpo me vuelve loco y empiezo a correrme dentro de ti, contigo, del placer muerdo tu cuello con tanta fuerza que te hago gritar y golpeas con tus caderas mi pene para sentirla más profunda. Habiendo acabado continuamos un poco más, tú y yo, sin parar, cada vez más despacio te das la vuelta y nos miramos, nos besamos mientras lo hacemos por inercia me vuelves loco y entonces te pregunto si ¿quieres que sigamos mas?
Hace días escuche una canción, la canción no tenía nada interesante, absolutamente nada interesante, lo interesante era el video-clip. Pero como se repetía en la canción una y otra vez, yo no paraba de preguntarme ¿Dónde estarás esta noche? Porque, anoche, la anoche de la noche anterior a la que escribí está entrada, hablé contigo, te relaté, preciosa, un relato erótico personal para ti y para mí. Y yo no podía parar de imaginarte masturbándote. Tú guardaste el texto para otro día, para masturbarte, imaginándolo. Yo me imaginé como te masturbarías mañana al amanecer en tu calentura matutina pensando en mí y en lo que te escribí. Me encargué de escribir muchas veces tú y yo, para asegurarme de que me imaginabas a mí. Imagino tu deseo y las ganas que pudieras tener y me excito, me imagino la incredulidad de tu novio al no sospechar el calor que levanto entre tus piernas. No son cuernos, físicamente no estamos juntos, aunque nuestras mentes lo estén cuando te masturbes pensando en mí y yo pensando en ti como anoche y me vuelvo a preguntar: ¿Dónde estarás esta noche?
Me encantaría estar contigo, me pregunto si: ¿donde quiera que esté tú novio sospecha que te escribo: “Y mis labios siguen bajando despacio, por tu canal, tu vientre tu ingle, desabrochando lo que queda de tu pantalón y sientes como te beso mientras mi dedo entra dentro de ti, se te escapa un gemido y tus manos buscan mi cabeza con deseo de guiar mi lengua hasta tus zonas más sensibles, despacio, poco a poco te saboreo y te masturbo, mientras mi otra mano no para de acariciarte, te acaricia todo el cuerpo, la espalda, los pechos que palpitan con la respiración, tu cuello, tu boca que gime y respira aceleradamente y se muerde los labios de placer sintiendo mi boca entre tus piernas.”? ¿Qué haría si lo leyese, si lo supiese? si te imaginase como en este video-clip pensando en mí: http://www.youtube.com/watch?v=zTOXzCVuQv4&feature=related
Hace poco me acordé de ti, solo de ti. Acababan de despedirme del trabajo y estaba tumbado en la cama de una habitación de hotel y había pasado toda la tarde pateándome una calle que tenía tú apellido. Tenía tantas cosas en qué pensar y solo pensaba en ti, en ti una y otra vez, tu nombre, tu cara, tus besos, nuestro mundo bajo las sabanas. Siempre hablo de lo mucho que quiero o he querido a otras, pero nunca hablo de cuanto te quise o te quiero o te puedo llegar a querer. Porque tú tienes algo que hacía, que en mí, surgiera una chispa que no había, zarandeabas mi vagueza y espabilabas mi espíritu, hacías que me enfureciera como muy pocos por no decir nadie lo han conseguido. Siento no haberte hecho sentir especial, pero es que soy suave, yo, soy un pelele, a veces me siento como un juguete de princesas. En mi cabeza, todo gira en torno a ti de nuevo, como hace mucho tiempo. Y echo de menos estar contigo en mi cama aun sin hacer nada.
Suena el teléfono y lo cojo, hasta ahí todo normal como siempre, hasta que hablo con la chica que hay al otro lado del teléfono...
Entonces me pongo a sonreír como un idiota, y a decir tonterías de idiota enamorado, y a dejar de pensar como una persona inteligente... y me acabo abrazando a la almohada y tengo ganas de tenerte cerca y más ganas a cada segundo, y cada palabra que escucho es una palabra que sé que no dirías si estuvieras aquí porque estaría besándote. Y pienso que te quiero y entonces es cuando siento que te quiero y entonces me doy cuenta: de que te quiero. Y la distancia pues hace pensar que vaya mierda todo... ¿no? pero después sigo escuchándote y sé que solo quiero hacerte feliz, hacerte sonreír y que te quiero.
Te quiero y te quiero y... y, y...
Siempre hay un y, que se refiere a mucho más... Y Bueno, ahí estoy pegado al teléfono como un idiota. Que a veces, le dan ganas de llorar pero que nunca llora, porque te quiero y estoy al teléfono para hacerte reír, y para hablar sin parar y para decirte que te quiero y cuando llega el momento de colgar, pasamos cinco minutos más diciéndonos tonterías, para no colgar y disfruto el silencio por teléfono solo porque sé que estás al otro lado.
Es sorprendente pero, escribiendo el guión del video-blog, he aprendido mucho de mi mismo. Y es una chorrada, porque más de la mitad eran cosas anecdóticas pero todas esas anécdotas, han sido las que han formado mi vida, entre otras cosas claro esta. Y las cosas grandes son los puntos críticos donde todas esas pequeñas cosas cobran sentido a gran escala.
Leyéndome, siento que he aprendido algo. Me he transformado a lo largo de todo este tiempo y ahora lo veo, comprendo el porque de una forma mayor de la que nunca la había comprendido y a la vez no del todo. Supongo que porque no están todas las historias.
Ella es la chica más especial de todos los tiempos. La única, la inimaginable, la inigualable, la perfección, sencillamente la mejor, nunca, jamás, en la historia de todo el universo conocido conoceré a una chica mejor que ella. ¡Nunca! Lo siento por todas aquellas que creen que son especiales, podéis ser muy especiales, geniales, increíbles, fabulosas, pero nunca lo seréis tanto como ella.
¿Cómo no amarla? ¿Cómo no desearla? ¿Cómo no querer morir por ella? ¿Y cómo no vivir y ser feliz, sabiendo que ella existe y que a menudo, sonríe?
Ha pasado por mi cama, al menos de momento una única vez. No fue perfecto, pero para mí siempre será el mejor (aunque los tenga mejores) porque fue con ella.
Guardo en un cajón una foto suya y varios regalos, cuando estoy triste la miro y me siento algo mejor porque ella existe, y no quiero ni necesito que me quiera, me basta con saber que existe, que esta bien, nunca hemos sido pareja, ni lo seremos, por mucho que la ame, porque ella es como un amor platónico. La chica perfecta. Y por nada del mundo permitiría que la imagen que tengo de ella se rompiera, por eso no podría salir con ella y ella me quiere muchísimo como amigo.
Otro día seguiré hablando de ella, cuando lo necesite, porque a veces me siento mal y pensar en ella me hace sentir mejor. Feliz. Si le pasara algo me moriría.
Cuando me siento solo, o al final del camino, cuando noto que ya no hay vuelta atrás, que todo esta mal, cuando observo el mundo y sus catástrofes, y a las personas y sus defectos, y todo lo horrible que hay cuando miro mi propio sufrimiento, y en todas esas veces que en mi garganta siento que me atraganto en mierda y quiero morirme. Cuando esos duros y crueles momentos llegan, no se como lo hace, pero siempre ¡Siempre! aparece cuando quiero morirme; ella me ofrece su mano, yo la beso y su existencia me hace seguir.
Hace unos años, mientras cagaba, tuve una sensación extraña... no sé porque pero me dio la sensación de que había viajado atrás en el tiempo, no sé si fue así, lo que sí sé, es que le dije a una chica, en realidad he viajado atrás en el tiempo para casarme contigo. No me case con ella. Una noche la pasé en mi cama pensando: ¿para qué habría viajado yo atrás en el tiempo a este punto? No lo sé.
Lo que sí sé, es que he vuelto a viajar atrás en el tiempo otra vez, está vez con el pijama puesto y me he dicho: Recomiéndales a tus lectores que vean algunos capítulos del Doctor Who.
¿¡Que clase de imbécil soy!? Enamorándome tanto, todos los días, de chicas que ni conozco, ni existen, ni conoceré, ni nada de nada... Y me dicen algunos: tío, tu follas mucho....
¿Mucho? como mucho con 30 o 40 o 50 mujeres... yo que sé... pongamos 20 redondeando hacia abajo para los envidiosos que lo hayan hecho menos que yo y no quieran sentirse mal... pero es que es irrelevante el número, da igual que fueran 2 o 327. Yo no quería acostarme con 2 o con 327, yo quería a una única chica perfecta y estupenda, para siempre, sin más vuelta de hoja... y aunque hubiesen sido 500 mujeres con las que hubiera acabado en la cama serían pocas. Porque me he enamorado de, al menos, 1633 mujeres y tampoco estoy diciendo que quiera sexo con 1633 mujeres que oye, si 1633 mujeres se ofrecen a que me las folle, tendré que aceptar, por bondad social, no porque yo quiera... Pero aunque me hubiese follado a 20.000 millones de mujeres ¿Qué más da? Yo era un triste romántico enamorado de la idea del amor, que acabo siendo un cínico gracioso y ninfómano. Yo no quiero a 1633 mujeres. Yo solo quiero a una. Una para siempre. Pero no sé donde está. Así que mientras la busco, seguirán acumulándose números, historias. Y sonriamos a la vida porque algunas historias son preciosas...