Hasta que el aterrizaje me traiga para encontrar…
Que no soy el hombre que ellos creen en casa,
Flasback: Tendría 6 o 7 años, estaba con la familia y yo que nunca quería montarme en los cacharritos, ese día me convencieron. Me daban miedo, el corazón se me iba a salir por la boca. No recuerdo cual era el cacharrito en concreto, tenía pánico. Sí soy una puta marica cobarde, lloré y tenía ganas de vomitar.
Odio la feria: Enserio son cacharritos que se montan y desmontan 1 vez cada dos semanas colocar un tornillo mal y la velocidad te lanzaría volando y te destrozarías hecho pizza contra el suelo. Además eso esta lleno de gente, no sé... no me inspira nada de confianza, además esta lleno de gentuza.
Desde mi habitación se escuchaba el ruido de la feria, y no me gustaba nada.
Tumbado en mi cama antes de dormir, escucho ruido que viene de la calle, concretamente de la feria. La feria de Córdoba.
Hay como un Kilómetro de distancia desde la feria a mi casa y aun así, si quiero, puedo escuchar perfectamente el ruido de la feria, nunca me ha gustado la feria y entonces, con ese ruido: Flasbacks, casi como si estuviera allí, en la feria. Hace 6 años.
Eran las 2 o las 3 de la madrugada, (como dice Ted Mosby nada bueno pasa nunca después de las 2) caminaba por la feria, con mi novia de entonces al lado, la notaba rara desde hacía un tiempo. No debí de haber insistido tanto en saber que le pasaba aquel día, al final me lo dijo, quería dejarlo. Reflexión interior: Ella es lo que más importa en esta vida si eso quiere... Acto seguido dije: “Vale, bueno, si lo prefieres... ”
Ese día camine por la calle hasta las 6 de la mañana, llegué a mi casa a las 8, me tumbe, intente dormir, a las 9 conseguí dar la primera cabezada. A las 9:10 no podía seguir durmiendo. Fui a la puerta de su bloque y me senté en un banco cercano, sabía que no iba a aparecer y me quede hasta las 2 allí sentado, recordando. A las 3 la llamé, estaba dormida, yo la desperté. Creo recordar que me dijo que se acostó sobre las 5 y tenía muchísimo sueño...
Odio la feria. No me gusta el ruido de las casetas, los borrachos, ni la gentuza, el día que esa chica me dejo llevaba 3 años sin pisar la puta feria. Todos los días hay una puñalada o 7 peleas en la feria, está todo lleno de tierra o de vomito o de mierda de caballo o de las tres cosas juntas. Y los cacharritos me dan miedo.
Escribí una entrada hablando de una chica que no me gusta especialmente y que es una paranoica, seguramente ahora todas las paranoicas que se han metido conmigo en mi cama se estarán preguntando: ¿Seré yo? Me da miedo subir la entrada porque no hablo especialmente bien de ella y tampoco quiero que nadie sepa que: aunque no pasó nada, no me gustaría volver a repetir aquel mamoneo, de hecho no me apetece ni verla. Hasta tal punto es así que hasta me daría vergüenza que la gente supiese que aunque no me he acostado con ella, se enterase de que ha estado en mi cama.
¿Que por qué me da miedo esa entrada? porque cojones, si no quiero que nadie se enteré de quien es y es probable que debido a lo paranoica que sea me deje un comentario diciendo algo como ¿Fui yo? Y pensaréis no hay nadie tan tonto, os equivocáis. Ella sí es así de tonta, así y más, y no solo ella hay montón de tontas más, pero es probable que piense dejar un comentario anónimo y firme con su nombre o algo así. O que diga cualquier gilichorrada estúpida. O aunque deje un mensaje anónimo ella demuestre su estupidez y vosotros, aunque no sepáis quien es descubráis su latente estupidez de la que hablo pero que al verse, dará más vergüenza ajena hacia mi persona.
Que sepáis que me avergüenzo de haberme metido en la cama con una chica, no me da vergüenza, eso nos ha pasado a todos. Lo que me avergonzaría sería que esa chica descubriese quien es. Además yo creo que sigue mi blog. No lo sé a ciencia cierta, así que todas las que sois unas paranoicas y seguís mi blog, sabed que si sé que seguís mi blog y yo sé que lo seguís, no sois vosotras. Así que no comentéis para preguntar nada. Mira paranoica si te estás haciendo preguntas a ti misma como imagino que estarás haciendo, mándame un mail a mi Hotmail. El mail de mi blog y no dejes nada por aquí, porque no me gusta borrar comentarios. Por eso me da miedo subir esa entrada, porque vaya que por los detalles, ella sepa que es ella. Es más, me da miedo hasta subir esta entrada...
Cojones, ahora el paranoico soy yo. Por favor no comentéis aquí que me voy a volver loco.
Es el titulo que tenía una conferencia a la que tuve el “placer” de asistir. Acabé allí de casualidad, fui a ver a un amigo mío y estaba esa conferencia, entré por estar con él y el conferenciante lo primero que dijo fue: “esto trata sobre los sentimientos de los hombres, en una canción de Bosé decía: “los hombres no lloran tienen que pelear” porque hay una realidad que os quiero hacer ver, aunque voy a abordar el tema desde un punto de vista un poco feminista” Menudo maricón toca pelotas. Que no le reventé la boca porque ya no era alumno de la escuela y me daba mal rollo participar, si no, salto y le parto los dientes.
Lo que parecía y nos vendieron como: los hombres tenemos sentimientos y debemos vencer a la sociedad para que nos deje tener sentimientos. Se convirtió en un discurso estúpido y sin fundamento de que los hombres tenemos que hacernos maricones y ser amigos de las mujeres, porque por naturaleza somos unos machistas hijos de puta y ellas se merecen que seamos maricones. Con dos cojones.
Lo primero de lo que habló este tipo, fue que a los hombres nos gusta más la velocidad que a las mujeres y que la mayoría de siniestro en automóviles debidos a altas velocidades se dan en hombres. Él lo justificó diciendo que los hombres nos han enseñado a ser duros, rudos, e irrespetuosos con nuestro cuerpo. Mi compañero dijo que eso se debía a la testosterona. Después nos hablo de la diferencia entre rosa y azul, las diferencias entre hombres y mujeres y otro montón de paridas que para nadie era una novedad y sobre como el vocabulario es ofensivo de cara a las palabras femeninas y buenas de cara a las palabras en masculino, como por ejemplo: Zorra y zorro o coñazo y polla. Algo que es un coñazo es aburrido, algo que es la polla es divertido. Un zorro es un tipo inteligente y una zorra es una guarra.
Ahora bien mi contra partida es la siguiente: Yo, exceptuando cuando en un discurso feminista se habla de la diferenciación entre zorra y zorro, nunca, repito: NUNCA he oído a nadie utilizar la palabra zorro, excepto claro cuando se refieren al animal. La palabra zorra de forma negativa si la he escuchado muchas veces pero también he oído a muchas chicas llamar zorra a su amiga por ser un poco mala e inteligente sin necesidad de ser una puta, ergo hacer esa diferenciación es una sopla-pollez, muy divertida si estás haciendo un monologo cómico, pero irrelevante si estas hablando de hombres y mujeres de forma seria y más si intentas hablar de los sentimientos de los hombres. En resumen: tonterías, las palabras sean cuales sean tienen su significado en el contexto y el subtexto de la frase, al margen de lo que diga la Real Academia de la lengua Española. Es triste sí pero es así. Y si llegamos a la conclusión de que el vocabulario es malo, hagamos un debate sobre ello si queréis, la solución está en ser inteligente y usar todas las acepciones en todos los casos.
Después pusieron fotos del príncipe de España, superman y un deportista, para decir que el mundo es predominantemente masculino. Veamos, podía haber puesto a la reina de Inglaterra, a supergirl y a Arancha Sánchez Vicario. Pero no. La conclusión de esto es que el mundo era machista, los hombres éramos unos cerdos hijos de puta todos y los hombres que eran buenos eran gays, así que teníamos que hacernos gays y tratar a las mujeres como iguales. Esto fue, insultante para los hombres, vergonzoso para las mujeres, y penoso para los gays. Las lesbianas se salvaron.
Tócate los cojones. Tú, la chica que me gusta, metida en mi cama, hablando conmigo, preguntándome ¿Qué quién me gusta? Con dos cojones si señor. Yo, que no paro de mirarte los labios de las ganas que te tengo, que no paran de írseme los ojos a tu escote, y que me muero de ganas de morderte los hombros. Me preguntas ¿Quién te gusta? Eso no es lo peor, donde va a parar, si fuese eso nada más... Tú amiga, me preguntas si es tú amiga. Entonces es cuando te gasto una broma que yo sé que no es una broma: Si me besas te lo digo. Y me respondes no seas cerdo que te gusta otra.
Hay es cuando yo me pregunto si eres tan tonta como para no saber que eres tú o eres tan lista como para reírte de mí en mi puta cara. Dame un abrazo porque la tía que me gusta no le voy a gustar. Y tú me das el abrazo y me animas, me dices lo guapo que soy, lo simpático, lo inteligente que soy, lo genial y maravilloso que soy para tu amiga. Tú amiga... Tú amiga no, tú. Y empiezas a comentarme que tú amiga es: guapa, dulce, simpática, que haría muy buena pareja conmigo, que no sabes como ayudarme a que eso funcione y yo pienso que tu amiga está muy buena si, cierto, pero no es ella, que si me la pones en bandeja de plata, me la follo, pero a mí quien me gusta eres tú. ¡Tú! No tú amiga. Y te acuerdas después de vendérmela que tú amiga tiene novio. Vaya por Dios que desastre, entonces para que no me quede solo tendrías que quedarte tú conmigo. ¿No crees?
Pero no funciona y seguimos hablando de chorradas mientras yo pienso que me muero de ganas de comerte la boca y tirarme encima de ti en la cama y tú me dices que mi cama es muy cómoda. ¿Quieres un masaje?
Cuando era pequeño recuerdo que soñaba muy a menudo una cosa que me daba pánico, de pronto veía la habitación en la que dormía desde arriba sin techo, como si estuviese por encima del techo y todo estuviese demasiado alargado y me veía a mí durmiendo. Una de las cosas que más miedo me ha dado siempre de ese sueño es que veía lo que pasaba en toda la habitación, si alguien entraba o salía, mi abuela, que tenia que pasar por mi dormitorio para ir al baño, o se colaba algún gato o algo. Lo veía todo desde lo alto como si fuese dios, pero nunca he intentado hacer algo. Otras veces, cuando crecí me di cuenta de que por momentos, podía controlar el sueño y subir más, veía la ciudad desde arriba, todo cañero, toda Córdoba, todo, desde las alturas. Llego un punto en el que podía verlo todo, el mundo entero, incluso la galaxia. Me daba, no solo vértigo, si no un miedo atroz. Sentía el miedo en la garganta, en la garganta que estaba durmiendo en la habitación, estuviese donde estuviese. Cuando empecé a vivir solo, ese sueño, seguía estando, seguía teniéndolo, solo que ahora a pesar de darme miedo podía disfrutarlo, estaba deseando siempre de volver a soñar con ese sueño. Por la emoción que me producía la seguridad que me daba el hecho de que fuese un sueño. Pero a veces no parecía un sueño. Cierro los ojos y me duermo y sueño eso y es como si mi cuerpo descansara mientras mi mente viaja. Otras veces he viajado a otras casas para ver lo que ocurría dentro, pero no soy capaz de mirar en ellas, bueno, sí que soy capaz, pero no soy capaz de ver porque mi mente imagina lo que quiera ver. Es un sueño bastante recurrente y que me da bastante miedo.
¿Nunca os habéis dejado algo en la casa de alguien sin querer? Una vez, una chica se dejo un reloj olvidado en mi mesita de noche. Yo no me di cuenta al principio. Tarde un par de días en darme cuenta de que había un reloj que no era mío. El maravilloso desorden de mi habitación la ropa y todo eso. Cogí el reloj, llame por teléfono a una chica y le dije: “Hola guapísima. ¿Cómo estás? (...) Te llamaba para decirte que tenemos que quedar cuando tú quieras, cuando te venga bien, no tengo prisa, es solo que te has dejado un reloj en mi casa para devolvértelo. (...) de pulsera, como de plástico, digital y azul.”
Ella no usa reloj, no era suyo.