sábado, 16 de junio de 2012

No sé que me das.


He estado un poco perdido, he estado un poco desconectado, me pasé medio mes sin actualizar y cuando parecía que volvería a las andadas solo subí dos entradas y después nada. Ahora doy una cabezada un saludo desde las sabanas, ahora que tengo internet en mi dormitorio y puedo actualizar desde mi cama, como la conexión va tan mal, es cuando menos actualizo. Menudo desastre. Este desastre se debe al desgaste de ser un parado en crisis sin trabajo, oficio ni beneficio que no le queda nada que hacer. Pero algo en mi interior despunta, apunta en dirección norte hacia el camino de la esperanza y Alaska en mi mente solo canta para mí. No soy una persona de hacer planes a largo plazo, ni de tener en mente un futuro... La vagancia de no hacer nada me carcomía hasta el punto de que todo me cansaba y cada cosa que no hacía conseguía que tuviera ganas de hacer menos cosas aun. Y como un ciego que ha aceptado que no puede ver de pronto ante sí distingue los colores de una magnífica obra de arte, y ahora tengo ganas de tener planes de futuro y me dan ganas de escribir. Cada día que no he actualizado era un poco una muestra de apatía y cansancio, cada miércoles y sábado que a las 15:25 no se había subido una nueva entrada era una pequeña derrota de un cuerpo cansado, era un lo mismo da que da lo mismo. Y sumido en el coma apático, una musa aparece con un desfibrilador de magia, para devolverme el aliento, un hálito suave y sagrado que me demuestra que un corazón cansado de latir nunca está muerto del todo.

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